LA VIOLENCIA EN EL
SISTEMA EDUCATIVO
Escuelas, complicidad
y fuentes de la violencia
Existen varias fuentes
de violencia dentro de nuestro sistema educativo y son varias las consecuencias
que estos acarrean tanto para alumnos como maestros, sin embargo solo veremos
una de ellas que es la deshumanización.
Las
fuentes de violencia: más comunes y que nos dan como
resultado la deshumanización son:
·
Las políticas y las prácticas que van
asociadas con la estandarización.
·
La pedagogía excluyente y el castigo
Esas
mismas prácticas contribuyen a la
deshumanización, la estratificación y
los malos tratos, que son sistemáticamente violentos y hacen que los
alumnos respondan de forma violenta, que es dirigida contra los profesores,
administradores, contra compañeros.
La deshumanización.
La violencia sistémica
empieza con la expectativa de que todos los alumnos de una edad similar deben y
pueden aprender las mismas cosas, esto es parte de la escuela burocrática y alienta la marginación y
la hostilidad.
Se
sistematizan en grupos y a los profesores se les obliga adoptar un sistema de
control y el mismo número de alumnos en cada grupo, por ello esto contribuye a la violencia sistemática.
La convicción
por parte del personal escolar es otro factor que impacta en este tipo de
violencia, ya que lo afectivo se reserva para la familia, la iglesia y la
comunidad, centrándose solamente en el trabajo administrativo y limitándose lo
mas que se pueda a tener contacto con los alumnos, por ello cuando se trata de
violencia “cotidiana” se evita a toda costa interferir.
La
organización de la escuela se basa a menudo en orientaciones militares con las que se
pretende controlar unos grupos numerosos de alumnos de parecidas capacidades. Poco
es lo que pueden hacer los profesores para cambiar esta realidad y deben actuar
como guardias de prisión. La educación de forma rutinaria favorece a la
desatención de las necesidades individuales y los resultados son:
Violencia
del sentido común que es aceptada porque se esconde detrás de la “trivialidad
de las acciones y prácticas normales y ordinarias que la hacen visible” a demás
de ser endémica porque las actividades se aceptan como normales.
Referencia bibliográfica:
Ross
Epp, Juanita (1999), "Escuelas, complicidad y fuentes de la
violencia", en Juanita Ross Epp y Ailsa M. Watkinson (coords.), La
violencia en el sistema educativo. Del dañó que las escuelas causan a los
niños, Madrid, La Muralla (Aula abierta), pp. 15-47.
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